Para qué sirve
Es un dinero reservado para imprevistos: una avería, un gasto médico, un periodo sin ingresos. Lusardi, Schneider y Tufano (2011) mostraron que muchos hogares, en su caso en Estados Unidos, tenían dificultades para reunir una cantidad moderada en pocas semanas. Sin colchón, un imprevisto se financia con deuda.
Concepto clave: fondo de emergencia
Es una reserva de dinero líquido para gastos imprevistos que evita recurrir a deuda cuando algo sale mal.
Cuánto y dónde
Una regla habitual es reservar el equivalente a varios meses de gastos esenciales, pero el nivel adecuado depende de tu situación, tu estabilidad laboral y tus obligaciones. Guárdalo en un lugar accesible, separado de tu cuenta diaria, para no gastarlo sin querer.
Qué cuenta como emergencia
Una avería del coche que necesitas para trabajar, una factura médica o dental inesperada, una reparación imprescindible en casa o unos meses sin ingresos. Unas vacaciones, un móvil nuevo o una oferta no lo son, aunque parezca urgente. Definir esto por escrito de antemano evita usar el fondo como cuenta de gastos.
Orden de prioridades
Si tienes deudas caras, como una tarjeta revolving, muchas personas primero forman un pequeño colchón para no endeudarse más ante un imprevisto y después atacan la deuda. El orden óptimo depende de tu caso, y conviene consultarlo con un profesional si tu situación es complicada.
Un cálculo sencillo (hipotético)
Si tus gastos esenciales son de 1.400 € al mes, tres meses de fondo son 4.200 € y seis meses, 8.400 €. No hace falta llegar a la meta de golpe: con 100 € al mes, los 4.200 € se alcanzan en 42 meses, y aportar más cuando puedas acorta el plazo. Lo importante es empezar y ser constante.
Dónde guardarlo
El dinero de emergencia debería estar disponible cuando lo necesites y sin riesgo de pérdida, así que no suele ser un buen candidato para inversiones volátiles. En España, el Fondo de Garantía de Depósitos protege los depósitos hasta 100.000 € por titular y entidad. Compara comisiones y condiciones antes de elegir dónde guardarlo.
Hacerlo visible y separado
Un fondo mezclado con tu cuenta diaria se gasta sin que lo notes. Ponerle nombre ("Emergencias") y mantenerlo en una cuenta aparte ayuda a no tocarlo. La separación física convierte una decisión impulsiva en una decisión que exige un paso más.
Cuándo usarlo y cómo reponerlo
Define de antemano qué es una emergencia. Si usas el fondo, convierte su reposición en tu primera prioridad hasta recuperar el nivel previo. Así el fondo se mantiene como protección y no como una cuenta de gastos.
Si tus ingresos son irregulares
Si eres autónomo o tus ingresos varían de un mes a otro, suele ser recomendable un colchón mayor que el de quien cobra una nómina estable. Calcula tus gastos esenciales con prudencia y piensa cuántos meses podrías cubrir con un mal periodo de ingresos.
Seguridad antes que rentabilidad
Un fondo de emergencia pierde algo de poder adquisitivo si la inflación supera su rentabilidad, y es un coste asumible: su función es estar disponible, no ganar dinero. Compara las condiciones de las cuentas donde lo guardas, pero no sacrifiques la disponibilidad por un interés algo mayor.
En la práctica
- Calcula tus gastos esenciales de un mes.
- Empieza con una meta pequeña, como un mes de gastos.
- Programa una transferencia automática el día que cobras.
- Usa el fondo solo para imprevistos reales y repónlo después.
Empieza pequeño
Una transferencia automática de una cantidad que no notes es mejor que una meta ambiciosa que abandonas.
Fuentes
- Lusardi, A., Schneider, D. y Tufano, P. (2011). Financially fragile households: evidence and implications. Brookings Papers on Economic Activity, Spring 2011, 83-134.
- Finanzas para Todos (Banco de España y CNMV): portal de educación financiera.