Por qué no evaluamos la riqueza en términos absolutos
Te suben el sueldo. Durante dos semanas, te sientes genial. Y luego, sin que pase nada más, esa sensación desaparece por completo, como si el aumento nunca hubiera ocurrido. Esto tiene una explicación, y no eres tú el problema.
La teoría de la perspectiva, desarrollada por Daniel Kahneman y Amos Tversky, explica este fenómeno señalando que no evaluamos nuestra riqueza en términos absolutos, sino en relación a un punto de referencia, normalmente nuestra situación anterior o la de las personas con las que nos comparamos. Ganar más solo genera satisfacción mientras supere ese punto de referencia; en cuanto el nuevo ingreso se normaliza, se convierte en el nuevo punto de referencia y deja de generar la misma sensación positiva.
La rueda de molino hedónica
Este proceso de adaptación recibe el nombre de 'adaptación hedónica' o, de forma más coloquial, 'la rueda de molino hedónica': un ciclo en el que cualquier mejora objetiva de las circunstancias se traduce, tras un periodo de ajuste, en un nivel de satisfacción muy similar al que existía antes de la mejora.
Concepto clave: adaptación hedónica
La adaptación hedónica es la tendencia a volver a un nivel de bienestar relativamente estable después de un cambio significativo, positivo o negativo, en las circunstancias de vida. Aplicada al dinero, explica por qué las mejoras económicas generan satisfacción duradera con mucha menos frecuencia de la esperada.
El papel de la comparación social
Uno de los estudios más citados sobre este fenómeno, realizado por Brickman, Coates y Janoff-Bulman en 1978, comparó los niveles de felicidad de ganadores de lotería con los de un grupo de control y encontró que, transcurrido un tiempo, ambos grupos volvían a niveles de bienestar muy parecidos entre sí, a pesar de la enorme diferencia económica entre ambos.
La comparación social actúa como un acelerador de este proceso: cada vez que alguien de nuestro entorno mejora su situación económica, nuestro propio punto de referencia se desplaza hacia arriba, lo que explica por qué el nivel de ingresos necesario para 'sentirse bien' tiende a subir con el tiempo, con independencia del ingreso real obtenido.
Una estrategia práctica para contrarrestar este efecto es anclar deliberadamente el punto de referencia a un momento anterior: destinar de forma automática un porcentaje fijo de cualquier subida de sueldo al ahorro o la inversión, antes de que el estilo de vida se ajuste al nuevo ingreso y lo convierta en la nueva normalidad.
En la práctica
Ancla tu punto de referencia
Destina automáticamente un porcentaje fijo de cualquier subida de sueldo al ahorro, antes de que el estilo de vida se ajuste al nuevo ingreso y lo convierta en la nueva normalidad.