Cómo funciona
Ahorras 1 € la primera semana, 2 € la segunda, y así hasta 52 € en la última. Al final de las 52 semanas habrás ahorrado 1.378 € (la suma de 1 a 52). Su atractivo es que empieza siendo casi indoloro.
Concepto clave: metas proximales
Son objetivos pequeños y cercanos en el tiempo que dividen una meta grande y permiten notar el progreso.
Por qué puede funcionar (y fallar)
Las metas pequeñas y cercanas ayudan a mantener la motivación (Bandura y Schunk, 1981), y el avance hacia una meta la refuerza (Kivetz, Urminsky y Zheng, 2006). El problema es que las cuotas más altas llegan al final, cuando quizá ya has perdido el impulso, y coinciden con gastos como las vacaciones o la Navidad.
Lo que pasa en las últimas semanas
En las primeras ocho semanas ahorras 36 € en total. En las ocho últimas, de la semana 45 a la 52, ahorras 388 €. Ese salto coincide con el final del año, con gastos más altos. Por eso muchas personas abandonan el reto a mitad de camino.
Alternativas más realistas
Puedes hacer el reto a la inversa, con las cantidades más altas al principio. También puedes fijar un porcentaje de tu nómina en lugar de una cifra creciente. Lo importante no es completar el calendario perfecto, sino crear el hábito de ahorrar cada semana.
Las matemáticas del reto
Las primeras 26 semanas suman 351 €, y las últimas 26 suman 1.027 €. Es decir, casi tres cuartas partes del ahorro (el 75%) llegan en la segunda mitad del año, justo cuando el impulso inicial suele haberse agotado. Conocer esa distribución te ayuda a decidir si te conviene invertir el orden.
Automatizar en vez de recordar
Lo más eficaz es programar una transferencia periódica en tu banco, de modo que el ahorro salga solo. Algunas personas prefieren un porcentaje fijo de cada nómina, y otras dividir el objetivo anual entre los meses. Elige el sistema que puedas mantener sin depender de tu memoria o de tu fuerza de voluntad.
¿Y si fallas una semana?
Lally y colaboradores (2010) estudiaron cómo se forman los hábitos y observaron que fallar una ocasión suelta no alteraba de forma relevante el proceso, que de media llevaba unos dos meses. Es una buena noticia para quien abandona el reto por una semana mala: no hay que empezar de cero, basta con retomarlo.
Decide el destino antes de empezar
Ahorrar sin objetivo es más difícil de mantener. Decide antes de empezar si el dinero irá al fondo de emergencia, a pagar una deuda cara o a un objetivo concreto, y revisa ese orden con calma. Una deuda de tipo alto suele ser prioritaria frente a un ahorro que rinde poco.
Adaptarlo a ingresos irregulares
Si tus ingresos varían, usa un porcentaje del ingreso de cada mes en lugar de una cantidad fija. Algunas entidades ofrecen además reglas automáticas de redondeo o huchas digitales que aportan pequeñas cantidades sin que tengas que acordarte.
En la práctica
- Puedes invertir el orden: empieza por 52 € y baja a 1 €, así lo más difícil va al principio.
- Adapta las cantidades a tu ingreso. Lo importante es la constancia.
- Automatiza los ingresos en una cuenta aparte.
- Si un mes no puedes, sigue en cuanto puedas y no abandones.
Reto adaptado
Elige una cantidad total que puedas mantener y repártela según lo que cobras, no según un calendario fijo.
Fuentes
- Bandura, A. y Schunk, D. (1981). Cultivating competence, self-efficacy, and intrinsic interest through proximal self-motivation. Journal of Personality and Social Psychology, 41(3), 586-598.
- Kivetz, R., Urminsky, O. y Zheng, Y. (2006). The goal-gradient hypothesis resurrected. Journal of Marketing Research, 43(1), 39-58.
- Lally, P., van Jaarsveld, C., Potts, H. y Wardle, J. (2010). How are habits formed: modelling habit formation in the real world. European Journal of Social Psychology, 40(6), 998-1009.