El experimento que lo descubrió

Mira cualquier carta de precios con tres opciones: pequeña, mediana y grande. Hay una de las tres que casi nadie elige nunca. No está ahí por error: está ahí para que elijas otra.

Esa tercera opción, la de solo papel, apenas se elegía nunca: su única función era hacer que la opción combinada pareciera un chollo evidente en comparación. A esto se le llama 'efecto señuelo' o dominancia asimétrica, y fue documentado formalmente por los investigadores Joel Huber, John Payne y Christopher Puto en 1982.

Por qué el cerebro compara en vez de valorar

El mecanismo funciona porque el cerebro humano evalúa el valor de las cosas de forma relativa, comparándolas entre sí, mucho más que de forma absoluta. Es mucho más fácil decidir que una opción es mejor que otra claramente inferior, que juzgar si esa misma opción es buena en términos objetivos y aislados.

Concepto clave: efecto señuelo

El efecto señuelo consiste en introducir una tercera opción, deliberadamente poco atractiva, con el único fin de hacer que otra opción, normalmente la más cara, parezca mucho mejor por comparación. La opción señuelo casi nunca se compra: su función es influir en la decisión, no ser elegida.

Dónde te lo vas a encontrar

En los supermercados este principio se aplica constantemente: un tamaño 'mediano' colocado junto a un 'grande' apenas un poco más caro empuja a elegir el grande, presentado como más rentable, aunque termine generando más desperdicio o un gasto mayor del que realmente se necesitaba en primer lugar.

Las plataformas de streaming, las tarifas de software y los combos de comida rápida utilizan exactamente la misma estructura de tres niveles, donde el nivel intermedio suele ser el señuelo que hace parecer irresistible al nivel superior, que es en realidad la opción que la empresa quiere vender con más margen.

En la práctica

Antes de comparar opciones

Pregúntate cuánto necesitas realmente, y a qué precio, antes de mirar siquiera las demás alternativas del estante o la pantalla.