El estudio de los agricultores antes y después de la cosecha

Preocuparte por el dinero no solo te genera malestar. Según la investigación del economista Sendhil Mullainathan, te resta literalmente capacidad mental para tomar buenas decisiones, incluidas las financieras.

Los investigadores compararon el rendimiento en pruebas cognitivas de agricultores indios antes y después de la cosecha —es decir, en momentos de escasez económica real y de mayor holgura— y encontraron una diferencia apreciable, que los autores comparan con varios puntos de coeficiente intelectual, únicamente por el hecho de estar pensando en dinero de forma preocupada. La escasez, según su investigación, no solo condiciona qué decisiones tomamos, sino con cuánta 'capacidad mental' las tomamos.

Qué es el 'ancho de banda mental'

A este fenómeno lo llamaron 'ancho de banda mental' (mental bandwidth): la preocupación por el dinero ocupa un espacio cognitivo limitado, de forma parecida a como una aplicación pesada consume la memoria de un ordenador, dejando menos recursos disponibles para el resto de tareas, incluidas precisamente las decisiones financieras que más se necesitaría tomar con claridad.

Concepto clave: ancho de banda mental

El ancho de banda mental (mental bandwidth) es la capacidad cognitiva disponible para tomar decisiones en un momento dado. La preocupación sostenida por la escasez de dinero consume parte de ese ancho de banda, dejando menos recursos mentales disponibles para el resto de decisiones, incluidas las financieras.

Por qué no es falta de disciplina

Esto explica un patrón que a menudo se malinterpreta como falta de disciplina: las personas en situación de estrés financiero real no toman peores decisiones económicas porque planifiquen peor por naturaleza, sino porque la propia escasez consume el ancho de banda mental necesario para planificar bien, generando un círculo que se retroalimenta a sí mismo.

La mentalidad de escasez también puede aparecer sin una escasez económica objetiva: alguien con recursos suficientes puede desarrollar un patrón de pensamiento de escasez aprendido, normalmente por haber crecido en un entorno de estrechez económica, que sigue activo incluso cuando la situación actual ya no lo justifica objetivamente.

Reconocer que la escasez consume capacidad cognitiva, y no solo genera malestar, cambia la estrategia recomendada: en lugar de exigirse más fuerza de voluntad en los momentos de mayor estrés financiero, la investigación de Mullainathan y Shafir sugiere simplificar al máximo las decisiones financieras en esos periodos —automatizar pagos, reducir el número de decisiones activas— precisamente porque es cuando menos ancho de banda mental hay disponible para tomarlas bien.

Un matiz sobre la evidencia

Este resultado se ha discutido. Wicherts y Scholten (2013) publicaron un comentario que cuestionaba parte del análisis del estudio original, y otros trabajos posteriores han tenido dificultades para replicar algunos efectos de la escasez. La idea general, que la preocupación económica consume atención, sigue siendo razonable, pero conviene no tomar la cifra exacta como una ley.

Qué puedes hacer si tu margen es estrecho

Cuando cada mes cuesta cuadrar las cuentas, ayuda quitar decisiones de encima: domiciliar los recibos fijos poco después de cobrar, tener una fecha fija para revisar el gasto y separar el dinero de los pagos obligatorios del resto. Si la situación es de deuda o de impagos, las oficinas municipales de información al consumidor (OMIC) y los servicios sociales de tu ayuntamiento pueden orientarte.

El efecto túnel

Shah, Mullainathan y Shafir (2012) mostraron en una serie de experimentos que quienes disponían de pocos recursos se centraban tanto en lo inmediato que descuidaban el futuro y llegaban a endeudarse más. Es lo que llaman "túnel": la atención se estrecha y los costes lejanos desaparecen del campo de visión.

El riesgo de los créditos rápidos

Bajo presión, los créditos rápidos de pequeño importe resultan tentadores, y suelen tener TAE muy altas. Antes de contratar uno, compara la TAE y el coste total, y explora alternativas: aplazar el pago con el proveedor, hablar con tu entidad, o consultar con servicios sociales o una OMIC si la situación es grave.

Diseñar contra el túnel

  • Automatiza los pagos fijos y el ahorro mínimo.
  • Simplifica: menos cuentas, menos fechas, menos decisiones.
  • Crea un colchón pequeño, aunque sea de unas decenas de euros.
  • Pide ayuda antes de que el problema crezca.

En la práctica

Simplifica, no te exijas más

En los periodos de mayor estrés financiero, automatiza pagos y reduce el número de decisiones activas, precisamente porque es cuando menos ancho de banda mental hay disponible para tomarlas bien.

Fuentes

  • Mani, A., Mullainathan, S., Shafir, E. y Zhao, J. (2013). Poverty impedes cognitive function. Science, 341(6149), 976-980.
  • Wicherts, J. y Scholten, A. (2013). Comment on "Poverty impedes cognitive function". Science, 342(6163), 1169.
  • Mullainathan, S. y Shafir, E. (2013). Scarcity: Why Having Too Little Means So Much. Times Books.
  • Shah, A., Mullainathan, S. y Shafir, E. (2012). Some consequences of having too little. Science, 338(6107), 682-685.