Por qué una pérdida pesa más que una ganancia

Perder 50 € suele doler más que alegra ganar 50 €. Kahneman y Tversky (1979) lo situaron en el centro de la teoría de las perspectivas, y Tversky y Kahneman (1992) estimaron que, de media, las pérdidas pesan aproximadamente el doble que las ganancias equivalentes. Es una regla general, no una constante universal: varía entre personas y contextos.

Concepto clave: aversión a la pérdida

Es la tendencia a valorar más evitar una pérdida que obtener una ganancia del mismo tamaño. Por eso solemos rechazar apuestas razonables o aferrarnos a decisiones que ya no nos convienen.

Una advertencia de honestidad científica

Conviene saber que el tamaño del efecto se ha debatido. Gal y Rucker (2018) sostienen que parte de lo atribuido a la aversión a la pérdida se explica por otros mecanismos, como la inercia o la tendencia a no cambiar. No significa que no exista, sino que no explica todo, y que conviene no usarla como excusa universal.

Cómo aparece en tus finanzas

  • Mantener una inversión que baja "hasta que se recupere", para no convertir la pérdida en real.
  • Rechazar cualquier riesgo y dejar todo el ahorro parado por miedo a ver números rojos.
  • Contratar garantías extendidas o seguros de productos baratos para "no perder" un aparato.
  • Comprar por miedo a perder una oferta más que por deseo del producto.

En todos estos casos, la pregunta útil es qué decidirías hoy si partieras de cero, sin la pérdida anterior en la cabeza.

El efecto disposición

En inversión, la aversión a la pérdida suele traducirse en vender pronto lo que sube y mantener demasiado tiempo lo que baja. Shefrin y Statman (1985) lo bautizaron "efecto disposición", y Odean (1998) lo documentó con datos de cuentas reales de inversores particulares.

La explicación es emocional: vender con ganancia produce satisfacción inmediata, y vender con pérdida obliga a admitir un error. Pero el precio al que compraste no tiene ninguna relación con lo que el activo valdrá mañana.

Mirar menos para sufrir menos

Benartzi y Thaler (1995) propusieron la "aversión miope a la pérdida": quien consulta su cartera con mucha frecuencia ve más pérdidas puntuales y, por eso, tiende a asumir menos riesgo del que asumiría si mirara de año en año. Revisar con menos frecuencia no cambia el resultado de la inversión, pero sí puede cambiar cómo la vives y las decisiones que tomas bajo estrés.

Tu tolerancia a las pérdidas, por escrito

En España, al contratar productos de inversión, la entidad debe evaluar tu perfil mediante un test de conveniencia o de idoneidad, que incluye tu capacidad y tu tolerancia a las pérdidas. Responderlo con sinceridad, pensando en cómo reaccionarías de verdad ante una caída y no en cómo crees que deberías reaccionar, es una forma de conocer tu propia aversión.

En la práctica

  1. Convierte la pérdida en una decisión: "si tuviera ahora este dinero en efectivo, ¿lo pondría aquí?".
  2. Define de antemano cuándo revisarás una decisión financiera, y no lo hagas cada día si te genera ansiedad.
  3. Mira el resultado en periodos largos, no en cada movimiento.
  4. Si dudas entre asumir un riesgo o no, pon por escrito lo peor que puede pasar y si podrías soportarlo.

Preguntas antes de decidir

¿Qué haría si esto fuera una decisión nueva? ¿Qué pierdo si no hago nada? Esa segunda pregunta también cuenta como pérdida.

Este artículo es educativo: no recomienda invertir ni desinvertir. Si tienes dudas sobre tus inversiones, consulta a un asesor financiero registrado.

Fuentes

  • Kahneman, D. y Tversky, A. (1979). Prospect theory: an analysis of decision under risk. Econometrica, 47(2), 263-291.
  • Tversky, A. y Kahneman, D. (1992). Advances in prospect theory: cumulative representation of uncertainty. Journal of Risk and Uncertainty, 5, 297-323.
  • Gal, D. y Rucker, D. (2018). The loss of loss aversion: will it loom larger than its gain? Journal of Consumer Psychology, 28(3), 497-516.
  • Shefrin, H. y Statman, M. (1985). The disposition to sell winners too early and ride losers too long. The Journal of Finance, 40(3), 777-790.
  • Benartzi, S. y Thaler, R. (1995). Myopic loss aversion and the equity premium puzzle. The Quarterly Journal of Economics, 110(1), 73-92.
  • Odean, T. (1998). Are investors reluctant to realize their losses? The Journal of Finance, 53(5), 1775-1798.